Robert Wise, un director muy versatil

10 09 2011

 

Robert Earl Wise nació el 10 de septiembre de 1914, en el pequeño pueblo de Winchester, Indiana. Sería en la minúscula sala de cine del pueblo donde el joven Robert se interesaría en el mundo del cine, pasión que alimentaba viendo una matiné tras otra. De hecho, un verano incluso se ganó un pase gratis por toda la temporada, favoreciendo la luz proveniente de las producciones hollywoodenses que se proyectaban en la pantalla grande, al cálido sol veraniego de Indiana. Si bien su afición por el cine era evidente, Wise nunca soñó con ser director. Cuando era niño, lo que él realmente quería era ser escritor, por lo que cuando ingresó al Franklin College en Indiana se enfocó en el periodismo. Cuando la Gran Depresión tocó la puerta de la familia Wise, Robert tuvo que dejar el colegio para poder ganar algo de dinero. Afortunadamente para él, lo que pudo haberse convertido en una situación lamentable, terminó favoreciendo el futuro de Wise y cambiando su vida para siempre. En aquella época, el hermano de Robert, David, trabajaba en el departamento de contabilidad de la RKO en Hollywood, por lo que la familia Wise alentó a Robert a buscar empleo en el lugar. Al poco tiempo después, el joven Robert sería contratado como portero del departamento de edición del estudio. Para un fanático del cine, este era sin duda un gran lugar para trabajar, por lo que Wise no dudó en aprender todo lo posible acerca del proceso de edición.

Su entusiasmo y su rápido aprendizaje, ayudaron a Wise a conseguir el puesto de asistente del editor de música y sonido. Su primer trabajo en la calidad de aprendiz lo tendría en la cinta “Of Human Bondage” (1934). En 1935, Wise editó la música de “Alice Adams”, lo que le significó dormir sólo dos horas en dos días y medio de trabajo, ya que la cinta debía ser exhibida a los ejecutivos del estudio. Ese mismo año, mientras el trabajo al interior del estudio era más bien escaso, Wise trabajó con el editor T. K. Woods en la realización de un film de diez minutos de duración acerca de los Mares del Sur. El resultado de dicho trabajo sería “A Trip Through Fijiland” (1935), la cual se convertiría en la primera cinta en presentar a Wise entre sus créditos. Su eficiencia y su creatividad fueron las principales razones por las que Wise fue ascendido a asistente del editor. Su primera asignación en este nuevo puesto sería en la cinta “Carefree” (1938). Posteriormente, William Hamilton y Henry Berman se convertirían en sus mentores durante la realización de los films “Bachelor Mother” (1939), “Hunchback of Notre Dame” (1939), y “The Story of Vernon and Irene Castle” (1939).

Durante la década del cuarenta, la RKO era un estudio próspero y el joven y talentoso Wise se vio en el puesto de editor luego trabajar arduamente durante un par de años. Algunos de los primeros trabajos como editor de Wise fueron en las cintas “Dance, Girl, Dance” (1940), y “My Favorite Wife” (1940), en la cual Robert conoció a su primera esposa, la actriz Patricia Doyle. En aquella época, otro joven talento se encontraba trabajado al interior de la RKO; Orson Welles, de entonces 26 años de edad, había rodado una serie de escenas bajo el pretexto de estar realizando pruebas de cámara, antes de que los ejecutivos del estudio se percataran que en realidad él estaba filmado una película. Esa película era nada menos que “Citizen Kane” (1941), la cual es hoy considerada como la mejor película de todos los tiempos. La producción de “Citizen Kane” marcaría un hito en la carrera de Wise. Welles estaba cansado del veterano editor que había sido asignado para trabajar con él, por lo que Wise fue designado para ocupar su puesto. Su trabajo como editor de dicha cinta le valdría una nominación al Oscar.

En relación a Welles, Wise declararía en una ocasión: “Él es lo más cercano a un genio. Un hombre brillante, pero también un hombre desesperante. Llegado un minuto él lograba enojarte tanto con su comportamiento que lo único que querías era mandarlo a callar y retirarte de la película. Pero antes de que pudieras hacerlo, él llegaba con una noción tan brillante, que lograba dejarte con la boca abierta y mantenerte en el lugar“. Fue su admiración por el director lo que llevó a Wise a trabajar nuevamente con él en “The Magnificent Ambersons” (1942). Antes de que la cinta fuera editada, Welles viajó a Brazil para trabajar en otro proyecto. Cuando el film fue exhibido durante un preestreno en Los Ángeles, el público no hizo más que reírse de lo que estaba viendo en la pantalla. Debido a que los ejecutivos de la RKO querían recuperar el millón y medio de dólares que invirtieron en la producción del film, Wise y el equipo de filmación tuvieron que hacer algo más que editar el film. De esta forma, él dirigió algunas nuevas escenas las cuales posteriormente fueron agregadas a la cinta. Su trabajo en “The Magnificent Ambersons” y sus posteriores trabajos como editor, fueron alimentando el deseo de Wise de convertirse en director.

Su oportunidad llegó de la mano del productor Val Lewton, quien se encontraba realizando una serie de cintas de terror de bajo presupuesto para la RKO. Cuando Gunther von Fritsch, el director de “The Curse of the Cat People” (1944), comenzó a atrasarse en el calendario de filmación, se le pidió a Wise que ocupara la silla del director. Dicha cinta se convertiría en el popularmente aclamado debut como director de Wise. Para Lewton, el ahora director había aprendido a trabajar de manera eficiente con escasos presupuestos, lo que lo llevó a contratarlo para dirigir “Mademoiselle Fifi” (1944), un drama bélico con el que el productor pretendía descansar un momento del género de terror. Posteriormente la dupla trabajaría junta en “The Body Snatcher” (1945), un clásico del cine de terror que se convertiría en la última colaboración de la dupla conformada por Boris Karloff y Bela Lugosi. Sería en este último film donde Wise pondría en práctica gran parte de las enseñanzas adquiridas durante su trabajo con Welles, entre las que se destacan algunos efectos de fotografía, la mantención de la tensión durante todo el transcurso de la historia, y el otorgarle una posición importante al uso de la banda sonora.

En el periodo post-guerra, a Wise se le asignó la dirección de un puñado de cintas serie B que lograron obtener críticas positivas; “A Game of Death” (1946), la cual se destacó por su marcado suspenso; “Criminal Court” (1946), un drama en el que la música cobra especial importancia; “Born to Kill” (1947), un film noir que hoy en día es considerado un clásico del género; y “Mystery in Mexico” (1948), una más que correcta cinta de misterio filmada en México. En 1948, a Wise se le asignaría su primera película serie A. Esta sería el Western “Blood on the Moon”, protagonizado por Robert Mitchum. Sin embargo, su mayor logro como director durante su estadía en la RKO sería “The Set-Up” (1949), un brillante drama acerca de un veterano boxeador el cual le valdría el Premio de la Crítica en el Festival de Cannes. Gracias al éxito de su más reciente film, Wise dejó la RKO para dirigir el melodrama “Three Secrets” (1950), para la Warner Bros. Ese mismo año, el director firmó un contrato por seis películas con la 2oth Century Fox. Su primera cinta al interior del estudio, “Two Flags West” (1950), sirvió para probar una vez más la habilidad de Wise al momento de filmar piezas de época. “The House on Telegraph Hill” (1951) en cambio, fue un thriller ambientado en San Francisco el cual recibió el Oscar a la mejor dirección de arte en blanco y negro.

El siguiente proyecto de Wise sería el clásico de ciencia ficción, “The Day the Earth Stood Still” (1951). Para el director, “los films de ciencia ficción probablemente ofrecían más oportunidades para la integración de mensajes, temas, comentarios, y advertencias acerca de los peligros de la sociedad y hacia donde esta se dirigía, en comparación con cualquier otro tipo de films“. Aunque siempre se mostró dispuesto a cooperar con los estudios, Wise deseaba tener una mayor independencia para desarrollar sus proyectos, por lo que en 1951 formó su propia productora, Aspen Pictures, junto a Mark Robson y Theron Worth. La compañía produjo una cinta dirigida por Wise, “The Captive City” (1952), la cual estaba inspirada en la Comisión Kafauver encargada de investigar al crimen organizado. La película no sería bien recibida por la crítica, por lo que ese mismo año el director filmaría la comedia de la Fox, “Something for the Birds” (1952). En 1953, Wise dirigiría dos cintas ambientadas en la Segunda Guerra Mundial, las cuales diferirían bastante la una con la otra; “Desert Rats” (1953), la secuela de “Desert Fox” (1951), sirvió para demostrar el talento del director a la hora de fimar escenas dramáticas y de acción. “Destination Gobi” (1953) en cambio, fue la primera película a color de Wise, y combinaba la comedia con elementos más propios del cine de aventuras.

Tras filmar el drama “So Big” (1953), el cual estaba basado en la novela ganadora del Pulitzer de la escritora Edna Ferber, Wise firmaría un contrato por cuatro películas con la MGM. Su primera cinta al interior del estudio sería “Executive Suite” (1954), la cual presentaría unas brillantes innovaciones en el campo del sonido y la edición, convirtiéndose en la película más exitosa del director, tanto a nivel de crítica como comercial. Posteriormente rodaría “Helen of Troy” (1956) y el western “Tribute to a Bad Man” (1956), protagonizado por James Cagney. En “Somebody Up There Likes Me” (1956), un joven Paul Newman interpreta al boxeador Rocky Graziano. A esta cinta le seguiría el melodrama “Until They Sail” (1957), la comedia “This Could Be The Night” (1957), y la cinta de submarinos “Run Silent, Run Deep” (1958), la cual estaría protagonizada por Burt Lancaster y Clark Gable. La historia de Barbara Graham, la primera mujer en ser ejecutada en California, sirvió de base para la historia que dio vida al drama “I Want to Live!” (1958), en la cual Wise retrató su propia visión acerca de la pena capital, lo cual le valió una nominación al Oscar al mejor director. La década del cincuenta finalizaría para Wise con “Odds Against Tomorrow” (1959), un controversial film acerca del racismo.

Si bien durante la década del cincuenta Wise se dedicó a filmar una cinta tras otra, durante los sesenta se concentró sólo en unos pocos proyectos. En 1960, él sería escogido por la Mirisch-United Artist para dirigir su primer musical, “West Side Story” (1961). La cinta sirvió para demostrar la creatividad y el profesionalismo de Wise, características que ayudaron a que el film se convirtiera en un éxito artístico y económico, lo que le valió diez premios Oscar, entre los que se incluyen el de mejor película y mejor director. Al año siguiente, Wise filmaría otra historia de amor ambientada en Nueva York, “Two for the Seesaw” (1962), protagonizada por Robert Mitchum y Shirley MacLaine. Tras terminar dicho film, Wise quiso retornar al género de terror el cual había abandonado desde sus días con Lewton, por lo que filmó “The Haunting” (1963). Posteriormente, Wise comenzó con los preparativos del drama bélico, “The Sand Pebbles” (1966), el cual estaba basado en una novela de Richard McKenna acerca de un grupo de marinos norteamericanos y su accionar durante la revolución ocurrida en China en 1926. Mientras recaudaba el dinero suficiente para financiar dicho proyecto, Wise accedió a dirigir para la Fox la cinta “The Sound of Music” (1965). El musical se convirtió en uno de los grandes hitos de su carrera, ya que el film fue merecedor de seis premios Oscar, entre los que se encuentran el de mejor película y mejor director.

Gracias al éxito rotundo de dicha cinta, Wise pudo filmar “The Sand Pebbles”, la cual fue protagonizada por Steve McQueen. El director aprovechó esta película para estampar una fuerte crítica antibelicista en relación a la Guerra de Vietnam. El uso de sets realistas, de locaciones en Asia, y de cientos de extras, le significaron a Wise el reto más grande de su carrera. Ese mismo año, la cinta recibiría ocho nominaciones al Oscar, incluyendo la de mejor película. El director cerraría la década de los sesenta con el musical “Star!” (1969), protagonizado por Julie Andrews. Intentado involucrarse en historias más modernas luego de haber trabajado en una serie de películas de época, Wise retornó al género de la ciencia ficción con “The Andromeda Strain” (1971), una adaptación de una novela de Michael Crichton. Comprometido con la idea de integrar más comentarios sociales en sus cintas, Wise filmó “Two People (1973), un drama que intentaba reflejar como la Guerra de Vietnam afectó a la sociedad norteamericana. Dicha cinta sería un nuevo intento por parte de Wise y Mark Robson de desconectarse del sistema de los estudios. De hecho, sería la única película que el director filmaría con la compañía fundada por él y por Robson, la Filmmakers Group.

Fascinado por el desastroso vuelo del Hinderburg, Wise dirigió “The Hinderburg” (1975), tras estar dos años alejado de la pantalla grande. Luego de rodar “Audrey Rose” (1977), una historia acerca de la reencarnación, Wise se embarcó en el primer largometraje de la saga “Star Trek” (1979). Ya durante los ochenta, el director decidió darse un merecido respiro de una carrera marcada por el constante rodaje de proyectos, y se concentró en ayudar a la comunidad cinematográfica. Desde 1984 a 1987, Wise ocupó el cargo de presidente de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas. Además durante los ochenta fue nombrado presidente del Gremio de Directores de América y se convirtió en el líder del Concilio Nacional de Artes y Ciencias y del Departamento de Cine en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. En 1986, Wise volvería a los estudios, esta vez en la calidad de consultor en el debut como director de Emilio Estevez, “Wisdom” (1986). Tras dicho film, Wise accedió dirigir el drama “Rooftops” (1988), el cual sería su última incursión como director en el cine. En 1992, el director recibió la prestigiosa Medalla Nacional de Arte a manos del entonces presidente George Bush.

En 1996, Wise hizo una de las pocas cosas que le faltaba hacer en la gran pantalla; debutó como actor en la cinta de John Landis, “The Stupids”. En 1998 el director recibiría un galardón por los logros durante su carrera otorgado por el American Film Institute. Wise ocuparía la silla del director por última vez el 2000, cuando rodó el telefilme “A Storm in Summer”. Robert Earl Wise fallecería el 14 de septiembre del 2005, a causa de una falla cardíaca. Durante su prolífica carrera, Wise dirigió 39 films entre 1944 y 1989, paseándose por una variedad de géneros en los cuales supo desempeñarse con una destreza envidiable. El éxito del director en Hollywood se debe en gran medida a su arduo trabajo y al compromiso que le dedicaba a cada uno de sus proyectos. Pasó gran parte de su carrera corriendo riesgos, lo cual terminaría siendo recompensado en múltiples ocasiones por el público y la crítica. Hoy en día, Robert Wise es recordado como un director legendario, que curiosamente realizó sus mejores trabajos cuando debió manejar escasos presupuestos, y cuya versatilidad no conocía límites.

 





La obra de Vicente Ferrer llega al cine

16 06 2011

 

Dos años después de su fallecimiento en el documental “Esperando un milagro

 

Coincidiendo con el segundo aniversario del fallecimiento de Vicente Ferrer se estrena este viernes el documental “Espera un milagro”, de Gemma Ventura, sobre el camino de los dalits, -la casta más oprimida de la India- durante los más de 40 años de trabajo de la Fundación Vicente Ferrer en dicho país.

El sobrino del cooperante y ex director general de la Fundación, Jordi Folgado, señalaron ayer que en el documental, que ya ha recibido varios galardones, se ve que erradicar la pobreza ha dejado de ser una utopía y refleja la realidad india, además de mostrar todo el trabajo llevado a cabo por Ferrer.

El conocido cooperante español falleció el 19 de junio de 2009 a los 89 años en la ciudad india meridional de Anantapur, epicentro de su acción humanitaria, desde donde trabajó por hacer realidad el sueño de acabar con la pobreza y mejorar la vida de los más desfavorecidos.

Ferrer murió acompañado por su esposa Anne, su hijo Moncho y su nuera Vushala.

El documental, que llegará a los cines en Valencia, Madrid, Barcelona, Lérida y Valladolid, ya ha sido premiado como Mejor película extranjera y Mejor Director en el Festival Internacional de Beverly Hills, ha recibido una mención especial en el Festival Internacional de Cine de México y el Premio Excelencia en el Festival Internacional de Cine de Canadá.

A través de las confesiones de los protagonistas del documental -dividido en tres actos en referencia al teatro tan importante en la cultura india-, se reflejan las dificultades que han tenido que superar los dálits y la importancia de llegar a ser los responsables de su propia transformación. Los dálits que participan en el documental son de Anantapur y la mayoría de ellos, según el sobrino de Ferrer, trabajan ahora en sus propias tierras.

Espera un milagro”, producida por Miguel Puertas para Yakima Films, refleja en cada uno de sus protagonistas el amor al prójimo, rasgo definitorio de Ferrer, según Gemma Ventura.

Es su legado”, indicó Ventura, quien ha explicado que la narradora es Hanumakka, una niña con discapacidad visual, que adquiere un significado especial en un contexto en el que las personas con discapacidad sufren una triple discriminación, por razón de sexo, casta y minusvalía.

 





Marilyn, 85 años de mito

1 06 2011

 

Casi medio siglo después de su misteriosa y trágica muerte, sobre la que se sigue especulando, el icono sexual por excelencia sigue vivo… y vigente

 

 

Todo lo que hace es diferente de cualquier otra mujer, extraño y excitante, desde la forma de hablar hasta la manera de utilizar su magnífico rostro“. Clark Gable no ocultó su admiración cuando fue preguntado por la rubia más célebre de todos los tiempos. No fue el único: todo aquel que la conoció se deshizo en elogios hacia ella, más allá de su rostro angelical, sus sensuales labios y sus proporciones pluscuamperfectas. Más allá incluso de su indudable talento interpretativo y su demostrada inteligencia, y a pesar de sus devaneos con el alcohol y las drogas y sus vaivenes en el terreno personal.

Marilyn Monroe, la actriz que aunaba en sus escasos 1,61 metrosde estatura las cualidades de la mujer diez, cumpliría este miércoles 85 años si la muerte no se la hubiera llevado el 5 de agosto de 1962, un acontecimiento trágico en el que, quizá, recae parte de un mito que sigue tan vivo como entonces. Un icono irrepetible que, hoy en día, sigue generando 8 millones de dólares anuales.

Norma Jean Baker encarnó en su deseada piel el sueño americano: el ascenso al Olimpo de Hollywood de una joven de clase humilde con una madre con graves problemas emocionales. Una mujer hecha a sí misma pese a los traumas de una niñez y una adolescencia rotas en las que sufrió abusos sexuales a manos de algunos de sus familiares de adopción. “Cuando me miro al espejo por la mañana no veo a la mujer que todos desean, sino a una niña que se durmió sin que le dieran el beso de buenas noches“, escribiría años después.

Norma se interesó por el mundo del cine gracias a la mejor amiga de su madre, Grace, que se hizo cargo de su custodia. Pero dedicarse a ello era solo un sueño. Trabajó en una fábrica de municiones, donde fue fotografiada por un periodista que retrataba la contribución de las mujeres americanas a la II GuerraMundial. Fue su debut como modelo, un terreno en el que no tardó en abrirse paso antes de dar el salto a la interpretación, primero como extra y finalmente con un pequeño papel en el musical The Shocking Miss Pilgrim, en el que interpretó a una telefonista.

Rebautizada como Marilyn Monroe por uno de los primeros directores que le dieron trabajo, halló su trampolín definitivo gracias a la revista Playboy, cuyo primer número llevó a portada sus sinuosas curvas. Llegaron los años cincuenta y, con ellos, sus papeles como fémina despampanante en cintas como “Los caballeros las prefieren rubias” o “La tentación vive arriba”, antes de mudarse a Nueva York en la segunda mitad de la década y confirmar su talento como actriz en filmes imprescindibles como “Bus Stop” o “Con faldas y a lo loco”.

Marilyn, como otras tantas estrellas, tuvo una difícil relación con la fama y el frívolo mundo del celuloide. “Hollywood es un lugar donde te pagan 100 dólares por un beso y 50 centavos por tu alma“, reconoció amargamente. Adicta al alcohol y los barbitúricos, su vida personal se fue apagando mientras su estrella continuaba luciendo radiante.

Cuesta imaginar cómo sería Marilyn hoy. Buena parte de su leyenda reside en la posibilidad de contemplarla siempre joven, siempre hermosa. Siempre Marilyn.

La muerte de Marilyn sigue haciendo correr ríos de tinta. La versión oficial asegura que falleció víctima de una sobredosis de barbitúricos. Sin embargo, muchos apuntan en otra dirección. El sargento de la policía Jack Clemmons encontró en su apartamento numerosos indicios de asesinato. Fue apartado del caso. Su tormentosa relación con el presidente John F. Kennedy y su hermano Robert hace pensar que conocía importantes secretos de estado. La propia Marilyn escribió: “Sé que este hijo que espero va a cambiar el curso de la política y siento miedo, mucho miedo, no por él, sino por mí“.

 

 





París se rinde a Carmen Maura

12 02 2011

 

Carmen Maura vive entre España y Francia, entre Madrid y París, sabe cuáles son los pros y los contras de cada ciudad y de cada temperamento y al final resume que la residencia perfecta e imposible sería su casa de siempre “pero con París en la acera de enfrente“. La actriz recibió el jueves, por el conjunto de su obra, en el Ayuntamiento de esta ciudad, de manos de la vicealcaldesa, Anne Hidalgo, la “grande Medaille de Vermeil de la Ville de París” el mayor reconocimiento de esta institución, en un homenaje solemne al que asistieron un centenar de personas.

Hidalgo, de padres españoles, muy ligada a la cultura española, elogió encendidamente a Maura, a la que aseguró conocer y admirar. La actriz escuchó el discurso con una sonrisa de oreja a oreja. Después, en el excelente francés fluido y con acento indisimulado del que ha hecho gala en sus últimas películas, Maura agradeció el premio, rememoró con dulzura e ironía sus primeros tiempos en París, a la que describió como una ciudad hermosa “pero muy difícil de conquistar” en la que “el sol no calienta mucho“.

Después de las fotos con varios de los asistentes, Maura, locuaz como nunca, habló delante de los periodistas de esa ciudad que le encanta y le choca y de ese pueblo, el francés “tan cuadrado, tan encantador y, a veces, tan ingenuo, tan fácil de engañar“. Respondió a las inevitables preguntas sobre Almodovar, “ya no somos amigos, ya no le veo, no me obsesiona rodar con él, pero si me ofrece un buen papel bien pagado, lo haré“, sobre su propia carrera, “me gusta descubrir gente, trabajar con directores en su primera película, porque ponen toda el alma” y, sobre todo, París, “una ciudad preciosa, pero dura, en la que he llorado, en la que, a veces, cuando el taxista te responde mal una mañana, te entran ganas de venirte abajo“.

La próxima semana asistirá al estreno de su última película ”Les femmes au sixième étage” (“Las mujeres del sexto piso“), dirigida por Philippe Le Guay, con Fabrice Luchini y Sandrine Kibelain en la que Maura, junto a Lola Dueñas y Natalia Verbeke, entre otras, interpretan a las mujeres que, en los años sesenta, venían a trabajar a París como sirvientas. “No es una película folklórica. Y hay un poquito de crítica hacia la sociedad francesa, pero es una crítica respetuosa y cariñosa, claro. Además, es un poco un cuento de hadas porque acaba bien“.





La Ciudad de la Luz homenajea a Berlanga

9 02 2011

 

El complejo industrial audiovisual Ciudad de la Luz de Alicante ha descubierto un monolito en homenaje al cineasta valenciano Luis García Berlanga, promotor de los estudios cinematográficos, bajo la leyenda: “Nunca doy por terminada una película, ni una relación, ni tampoco mi vida”.

 

 

El homenaje al director de “Bienvenido Mister Marshall” o “El Verdugo” ha contado con la presencia de los hijos y la viuda de Berlanga, así como del presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, el vicepresidente segundo del Consell y conseller de Economía, Hacienda y Empleo, Gerardo Camps, y sus homólogos de Cultura y Deporte, Trini Miró, e Infraestructuras y Transporte, Mario Flores.

Tras descubrir el monolito y la placa conmemorativa en el edificio de Administración, que llevará el nombre del director, en el Centro de Estudios de Ciudad de la Luz ha tenido lugar la proyección del documental “Berlanga, plano personal”, coordinado por Gerardo Herrero y dirigido por Luis Soravilla.

El actor Pepe Sancho, quien ha presentado el documental y las intervenciones, ha destacado que Berlanga tenía “un magnetismo” que hacía “imposible estar cerca de él y no preguntar“. “Nos estarás viendo y, cómo te gusta sacar entierros en las películas, dirás: ‘falta el mío’“, bromeaba.

Para Sancho, el creador es “el maestro” y, con su muerte el 13 de noviembre de 2010, “se acabó ese cine futuro“, si bien ha precisado que “tiene muchos alumnos“. “No hay ningún papel en ninguna película de Berlanga que no tuviera carne“, ha añadido.

 

 

Por su parte, el hijo del cineasta José Luis García-Berlanga ha asegurado que su padre, a diferencia de los personajes que aparecían en sus películas, era un hombre que “creía en sus sueños” y ha destacado “lo terco y pesado que podía ser para que sus sueños se convirtieran en realidad“.

En este sentido, ha explicado que uno de los objetivos de su padre era la creación de los estudios de Ciudad de la Luz. “Estamos obligados a sacarlo adelante y seguir disfrutándolo“, ha apuntado.

El documental “Berlanga, plano personal”, a lo largo de sus 20 minutos, realiza un repaso de la trayectoria vital y artística del director a través de las declaraciones de familiares suyos, como su viuda, María Jesús Manrique, así como de personas del mundo del cine, como el productor Gerardo Herrero, el director Miguel Albaladejo, el guionista José Luis Iborra y los actores Pepe Sancho, Pedro Ruíz, Terele Pávez y Juan Luis Galiana, entre otros.

Así, en el film, Gerardo Herrero destaca que la obra de Berlanga “refleja la sociedad española a través de lo colectivo, del humor de la ironía“, a lo que Iborra añade que esto es fruto de la “falta de pudor” de los valencianos, como “el hablar de sexo“.

El cine no era sólo cultura , sino también una industria“, apunta el documental, quien repasa la filmografía de este director, nacido en Valencia el 12 de junio de 1921 y ganador del Premio Nacional de Cinematografía en 1980, de la Medalla de Oro de las Bellas Artes en 1981, del Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1986 y del Goya al mejor director por su película “Todos a la cárcel” en 1993.

Asimismo, su largometraje “Plácido” fue nominado al Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 1961, mientras que en 1988 fue elegido miembro de la Real Academia de las Bellas Artes de San Fernando. Cinco años después recibió la Alta Distinción de la Generalitat y, en 2008, la Gran Cruz de Jaume I.