“Tokyo Blues” la pasión es la pérdida de inocencia

30 04 2011

 

El novelista japonés H. Murakami se convirtió en un escritor de culto gracias a “Tokyo Blues”, una extraña y melancólica obra  maestra que ahora vuelca en la gran pantalla el vietnamita Tran Ahn Hung

 

 

La literatura de Murakami, de “La caza del carnero salvaje” hasta “Kafka en la orilla”, su obra maestra, es puro Lynch: lo cotidiano se abre siempre a otra dimensión que está en la nuestra. “Tokyo Blues” es la excepción que confirma la regla: su novela más romántica, la única que desecha desvíos y digresiones sobrenaturales y la única escrita desde un lirismo autoconsciente, intenso y persistente, pensando en la juventud perdida del que escribe para redimir su memoria: “Ahora la primera imagen que perfila en mi memoria es la de aquel prado. El olor de la hierba, el viento gélido, las crestas de las montañas, el ladrido de un perro. Esto es lo primero que recuerdo. Con tanta nitidez que tengo la impresión de que, si alargara la mano, podría ubicarlos, uno tras otro, con la punta del dedo. Pero este paisaje está desierto. No hay nadie. No está Naoko”.

Cuando “Tokyo Blues” se publicó en Japón, en 1987, Murakami se convirtió en un ídolo entre jóvenes. Alérgico a la fama, volvió a refugiarse en su mundo de aventuras surreales. No es extraño que a  Hung le costara cuatro años de conversaciones telefónicas para que aprobara su adaptación de la novela. Murakami revisó el primer borrador de guión y le pasó tantas notas que parecía imposible llegar a un acuerdo.

Acabó cediendo: “Haz la película más hermosa que puedas”. Y Hung le hizo caso.

Pleno verano” se abría con el lento despertar de una chica al ritmo de una canción de la Velvet Underground. Era un homenaje a la languidez del gesto, al moroso ritual de un cuerpo descubriéndose a sí mismo en un movimiento hacia la luz. Hay poca luz en “Tokyo Blues”, porque pesan más las sombras del dolor, pero sobrevive esa delectación en el gesto. Una caricia, una mano bruscamente apartada, encuentra su reflejo en el viento sobre la hierba, en la fuerza esotérica de la naturaleza. Como ya demostró en “El olor de la papaya verde” o en la más urbana “Cyclo”, Tran Ahn Hung es un cineasta de sensaciones, lo que le convierte en el adaptador ideal de una novela poética que trata sobre el fin de la inocencia y que aspira a ser una experiencia sensual e inmersiva.

La prosa limpia y misteriosa de Haruki Murakami se traduce en la serenidad, violenta y silenciosa, como la que precede a una tormenta, de las imágenes de Hung. La fidelidad al texto no apelmaza el resultado final. Se trata de crear un estado de ánimo, la melancolía perpetua que instala al personaje de Toru en una incómoda incertidumbre, la de no saber a qué razones del corazón debe obedecer. Dos mujeres que encarnan al sol y a la luna de una misma idea del amor. “Tokyo Blues” orbita alrededor de esa idea, como si no pudiera escapar de su fuerza gravitatoria, y por eso la belleza apagada de sus imágenes, su elegancia un tanto afectada, puede resultar ensimismada, casi manierista. Es la morosidad que exige la novela, y a la que Hung se entrega para ilustrar ese limbo en el que la post adolescencia empieza a romperse en mil pedazos para dejar paso a la edad adulta.

 

 





“The Company Men”, una llamada a lo importante

30 04 2011

 

 

¿Qué hacer cuando el trabajo y el éxito desaparecen de tu vida de un plumazo? Estas preguntas impregnan la película “The Company Men”, la emotiva cinta del aclamado escritor, productor y director John Wells que llega a las salas de cine españolas. Y es que el filme no puede estrenarse en un momento más oportuno, cuando los informativos y periódicos se saturan de noticias de cierres de empresas y despidos.

Así, Bobby Walker (Ben Affleck) parece inspirarse en los millones de casos de parados actuales. Él vive el sueño americano: tiene un gran trabajo, una hermosa familia y un deslumbrante Porsche en el garaje. Pero la política de reducción de personal lo deja a él y a sus compañeros Phil Woodward (Chris Cooper) y Gene McClary (Tommy Lee Jones) sin trabajo. Entonces los tres hombres se ven obligados a redefinir sus vidas como hombres, como maridos y como padres de familia.

Bobby comienza a luchar por superar la frustración y la vergüenza de tener que volver a encontrar su camino. De pronto, se encuentra en la situación de tener que soportar sesiones de coaching, un trabajo como constructor de viviendas en la empresa de su cuñado (Kevin Costner) donde no utiliza sus habilidades ejecutivas. A partir de ese momento comienza a darse cuenta de que la vida es más que perseguir el mejor negocio.

Con gran dosis de humor, de sensibilidad y de observación, el escritor y director de series como ‘Urgencias’ y ‘El ala oeste de la Casa Blanca’ hace un retrato de las nuevas realidades de la vida en Estados Unidos. Actualmente es el productor ejecutivo del exitoso drama criminal ‘Southland’, así como de la nueva serie de televisión, ‘Shameless’. Siete veces nominado a los premios del gremio de escritores, en 2007, Wells recibió el Premio Paddy Chayefsky Television Laurel Award.

En su esencia, “The Company Men” no es una película sobre la recesión, sino más bien una película que marca el viaje de regreso a casa, a la familia, al amor y a la alegría que viene de construir algo desde cero. El fondo de la cinta se basa en historias reales. Wells escribió la historia después de la última recesión económica, a principios de los noventa basándose en las experiencias de sus amigos, familiares y conocidos de diversos orígenes socioeconómicos. Después, el guión estuvo encerrado 17 años en un cajón mientras el cineasta se dedicaba al rodaje de series de televisión.

La historia se desarrolla desde la perspectiva de un reparto extraordinario: Ben Affleck, Tommy Lee Jones, Chris Cooper y Kevin Costner. Todos ellos galardonados con un premio Oscar. Cada uno de los actores se sumerge en los matices de cada palabra del hábil guión de Wells. Bobby, por ejemplo, cuando recibe la noticia del despido cae rápidamente en la negación y no quiere informar a su familia, más allá de su esposa (interpretada por Rosemarie DeWitt) de que ha sido despedido. Se dedica arduamente a buscar un nuevo empleo, confiado de que estará rápidamente de vuelta antes de que lo haga su indemnización por despido. El personaje pierde más que el trabajo, pierde su status y se ve inmerso en una situación desconocida que Wells plasma con realismo en cada escena.

Por su parte, Tommy Lee Jones protagoniza el complejo personaje de Gene McClary, el número dos en la empresa. Acaba convirtiéndole en una de las víctimas de la crisis. El personaje de Jones busca consuelo entablando un romance con la jefa de recursos humano: Sally Wilcox, (interpretada por Maria Bello).

Aparece entonces Chris Cooper, Phil Woodward, quien siente un temor desafiante ante esta tragedia que está ocurriendo en su lugar de trabajo.

Conforme el otoño va dando paso al invierno en Boston, los personajes de Ben Affleck, Tommy Lee Jones y Chris Cooper se forjan una ruta a lo desconocido y temido.

A su vez, Kevin Costner añade otra capa de profundidad a la historia interpretando a un simpático constructor, Jack Dolan, cuyo gran corazón le lanza una tabla de salvación a su cuñado Bobby a quien ofrece un trabajo de carpintería. Aunque en principio Affleck rechaza la generosidad del personaje de Costner, tiene que reconsiderar la idea ante las terribles circunstancias.

 

 





“No tengas miedo”, mucho más que sensibilidad

30 04 2011

 

 

Montxo Armendáriz lleva al cine los abusos sexuales a menores, un tema que se esconde tras la familia y que casi nadie se atreve a denunciar. El director ha explicado que no se había percatado de la profundidad del problema hasta que indagó para hacer la película que relata el drama de Silvia, una joven que sufrió abusos sexuales desde niña.

Aunque la historia viaja por el mundo de Silvia, se trata de un tema universal que contempla muchos casos. De hecho, Armendariz explica que prefirió escoger una familia normal a una marginal para evitar que al público le llegue la idea de que estas cosas tan terribles sólo pasan en familias desestructuradas.

No tengas miedo” está protagonizada por Michelle Jenner (Silvia), Lluís Homar (padre de la protagonista) y Belén Rueda (la madre). La idea del cineasta navarro es denunciar un tema que se tapa con facilidad, pero también “para hablar de la lucha de una persona que cada día, con fortaleza y un coraje encomiable, se enfrenta a la necesidad de rehacer su vida“, declaraba Armendáriz.

El tema es tan común como poco denunciado. La película describe la típica familia normal con nivel económico, con un padre ejemplar y una madre que sufre en silencio el problema de su hija, o aún peor, no quiere enterarse de lo que pasa muy a pesar de los problemas que delatan la actitud de su hija. “En la mayoría de víctimas hay una ocultación de todo lo que está pasando, no verbalizan sus emociones y sentimientos, algo que sólo cambia tras un proceso de terapia y mucho tiempo”, explicó Armendáriz hace unos días, que construyó la historia con una mezcla de casos reales que conoció fruto de sus investigaciones.