La guerra del ‘merchandising’

31 07 2011
 
 
El director de “Star Wars“, George Lucas, pierde la batalla con el diseñador de los soldados imperiales por la comercialización del disfraz en Europa
 
 
 
 
Mientras el director de la famosa saga de “La guerra de las galaxias“, George Lucas, disfruta junto a sus amigos Spielberg, Coppola y Howard en el monasterio italiano que ha reformado para convertirlo en su vivienda, en Gran Bretaña el diseñador de la imagen de los famosos soldados imperiales le acaba de ganar un proceso judicial tras años de litigio. La comercialización en Europa de la armadura de las tropas de asalto puede parecer un contencioso menor, pero hay mucho dinero en juego.
 
La historia trae cola. George Lucas renunció en 1977 a parte del dinero que la Fox le ofrecía por producir el primer film de “Star Wars” a cambio de los derechos del ‘merchandising‘ que se vendiera. La productora, ajena a lo que iba a significar años después esta saga de culto, aceptó el trato encantada. No imaginaban sus ejecutivos que “La guerra de las galaxias” estamparía sus símbolos en infinidad de objetos: camisetas, ‘pendrives’, despertadores, palillos chinos con forma de espadas láser, flotadores o disfraces. Y en los disfraces está la trampa; concretamente, en los uniformes y cascos blancos de los soldados imperiales.
 
Su diseñador, el británico Andrew Ainsworth, lleva años exigiendo ante la justicia poder vender réplicas de su creación, pero Lucas siempre ha defendido que le pertenecen porque forman parte de su gran obra. Siete años después del primer juicio, el Tribunal Supremo británico se ha pronunciado para darle la razón a Ainsworth: los disfraces no son obras artísticas, por lo que no están protegidos por la propiedad intelectual. Sin embargo, las producciones de Ainsworth no podrán ser exportadas a Estados Unidos porque allí sí que vulnerarían la legislación vigente.
 
Aunque Lucas ha perdido esta batalla, su inmensa fortuna seguirá aumentando con la venta de productos tan dispares como réplicas a escala del ‘Halcón Milenario’ o cámaras web. El legado de la famosa saga se plasma en miles de soportes, sus más fieles seguidores se disfrazan de Darth Vader siempre que se presenta la ocasión e incluso tienen sus propias secciones en las tiendas y webs más ‘freaks’.
 
Litigios aparte, está claro que “Star Wars” sigue siendo muy rentable en todo el mundo. George Lucas, más allá de su talento como cineasta, supo entender que el negocio podría sobrepasar las taquillas del cine. La primera película de la saga se presentó en mayo de 1977 y esas navidades la industria cinematográfica comprendió el alcance del fenómeno “Star Wars“: la demanda de productos inspirados en la película no pudo ser atendida y se vendieron cajas vacías, ilustradas con imágenes de los personajes y con la promesa de entregar el juguete más adelante.
 
El hombre que cambió la forma de hacer negocios en Hollywood lamentará ahora este revés judicial, pero no por mucho tiempo. Seguro que unas galletas horneadas en moldes con la forma del androide R2D2 consiguen consolarle.
 
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