“Los amos de Brooklyn”, son unos hombres desesperados

17 09 2011

 

Antoine Fuqua regresa al thriller policiaco con “Los amos de Brooklyn“, que cuenta con un sólido reparto

 

 

 

A su mala suerte, ya que su primer distribuidor quebró a los pocos meses de comprar los derechos, se añadía el hecho de que este no es un thriller convencional. Ya lo advertía Fuqua. “¿Quién estrenaría una película de tres horas sobre la corrupción policial en la que lo más importante era la psicología de los personajes y no la acción?“.

La respuesta a esa pregunta fue: «HBO». No en vano la cadena de cable por suscripción que lleva revolucionando, desde 1999, el mundo de la ficción televisiva en EE UU es la responsable de una serie de autor, árida y hosca como pocas, que ha calado hondo en los teléfilos de pro, “The Wire“. Cuando a Fuqua se le pregunta por la influencia de la serie en “Los amos de Brooklyn“, frunce un poco el ceño: “Me parece estupenda, pero la he visto menos de lo que la gente cree. La verdad es que se merecía más atención por parte de los medios, en América ha quedado un poco camuflada“. No es casual que Fuqua cite una de las obras magnas de Sidney Lumet y la magnífica serie de David Simon. Ambas albergan esperanzas cuando hablan de individuos y afilan sus colmillos cuando se meten con las instituciones. “De joven odiaba a los policías“, confiesa Fuqua, “los maltratos, los abusos de poder… Con la madurez aprendía a entenderlos, pero sigo desconfiando del concepto de institución. Toda institución implica un secreto, una mentira encubierta“.

Fuqua creció en un barrio conflictivo de Pittsburgh, muy parecido al que aparece en la película. La empatía por los marginados que habían sido sus compañeros de juegos le dio la idea para crear el Fuqua Film Program, una escuela de cine portátil que funcionara como primer contacto de los jóvenes de Brownville con el esperanto de las imágenes en movimiento: “Todos los alumnos tenían que escribir un guión y dirigir un corto. Les enseñamos a montar, a iluminar, a llevar la cámara. Fue el modo de darles una oportunidad de integrarse en el mundo laboral que de otra manera no habrían tenido“.

Un agente a punto de jubilarse es el personaje con que lidia un contenido Richard Gere en la cinta de Fuqua, donde Ethan Hawke vuelve a realizar un emotivo trabajo encarnando a un tipo que no duda en violar la Ley aunque también vaya uniformado para mantener a su familia. Mientras, Don Cheadler, un agente infiltrado, comienza a sentirse perdido porque el cuerpo no quiere aún liberarlo de tan difícil misión.

Fuqua cruza los destinos de tres policías que, por distintas razones –la soledad del que está a punto de jubilarse, las necesidades económicas del que roba dinero confiscado por los de narcóticos, la confusión de identidad del que se infiltra en la mafia–, pasean su desesperación por las calles de un mugriento barrio neoyorquino. La mayor virtud de la película es su habilidad para recrear una atmósfera de desesperación, reivindicando la dimensión trágica de ese policía que ha perdido todo vínculo con los valores positivos de la institución que representa.

 

 

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