“Tímidos anónimos”, tierna dulzura

28 10 2011

 

 

Hay dos razones, casi ya de entrada, por las que la cinta de Améris nos puede caer simpática: de un lado, ratifica que el género de la comedia romántica puede tener dignidad, y no poca, por mucho que Hollywood se empeñe en demostrar   lo contrario: y de otro, pero no menos importante, que resulta posible rodar un buen filme que tan sólo dure 80 minutos. Desde luego, la historia de “Tímidos anónimos” resulta original y curiosa, con el estupendo y camaleónico Benoît Poelvoorde como jefe de una fábrica de chocolate, y Angélique (Isabelle Carré) frágil y eficiente. La gastronomía, y especialmente el producto estrella derivado del cacao, levanta pasiones cinematográficas.

Tímidos anónimos” viene a ser una caricatura amable de esos personajes que sólo quieren esconderse, pasar desapercibidos, porque están cargados con un explosivo muestrario de sentimientos y deseos. Isabelle Carré nos vuelve a encandilar. El nombre de su personaje evoca a un ser celestial que lo sabe todo de chocolates, de su dulzura exacta, de su textura y amargor de contraste. Sabe tanto de chocolate como difícil lo tiene para relacionarse con el mundo social que la rodea. Pero sale adelante gracias a esa misma emoción que la paraliza. La empatía con otro tímido compulsivo harán el resto.

Tímidos Anónimos” está contada en tono de comedia con toques románticos, una película muy francesa  que en estética y envoltorio puede recordarnos a “Amèlie“. Jean Pierre Améris nos llamo la atención cuando en 2000 ganó el Premio a la mejor dirección con “C’est la vie“. En Francia tiene una larga trayectoria, tras un recorrido de casi 20 años en cine y televisión se ha permitido contar, a través de los personajes de “Tímidos anónimos” esta experiencia íntima y personal que, según propia confesión, tenía guardada desde siempre. Ahí está pues la representación autobiográfica de un realizador que siente quebrarse cuando sale a hablar en público, que se esconde detrás de la cámara y que para salir del anonimato al que le condenaba su timidez acudió a sesiones de “Emotivos con problemas” como hacen en esta película los personajes con los que muchos espectadores sentirán una entrañable empatía.

 

 

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