Chapero-Jackson: “Los jóvenes están desilusionados”

4 11 2011

 

 

El director y guionista madrileño Eduardo Chapero-Jackson, galardonado cortometrista por “Contracuerpo”, “Alumbramiento” y “The End” , debuta en el largo con “Verbo”. Una particular mirada al vacío existencial y a la desorientación de cara el futuro que padecen los jóvenes.

 

¿Qué hay de sus vivencias y experiencias personales en la película?

Los puntos de partida. Las piedras angulares a partir de las que se construye la historia, sobre todo durante una edad muy concreta como fue mi adolescencia, y años más tarde lo que he podido aprender o saber entonces. Sería como una fábula que me cuento yo mismo en el tiempo. Con la que está cayendo a todos los niveles y tanto hablar de una generación perdida, creo que los jóvenes están desilusionados y deben de enfrentarse a muchas cosas.

¿Se sentía como su protagonista, Sara, de adolescente?

Mi barrio me parecía una especie de limbo, me sentía desarraigado o con una escuela en la que te enseñan mil cosas que no entiendes para que te sirven. Tienes la sensación de perder mucho tiempo, y de que nada de lo que te están enseñando tiene que ver con quien eres tú, sobre como encarar tu futuro o tu conocimiento emocional personal sobre como enfrentarte a la vida. Eso no se toca en el colegio. Lo aprendes a las duras y a las maduras en la vida. Todo está allí, según experiencias y sensaciones mías, pero intentando trasladarlo a los códigos de la adolescencia actual e intentar llegar a un público que no va mucho al cine.

¿El mundo adolescente no está lo suficientemente bien tratado en el cine?

Se hacen películas de entretenimiento, que me parece genial, pero a veces se toman un poco a la ligera las inquietudes que pueden tenerse a esa edad. Luego hay películas de arte y ensayo, de autor, pero que estos adolescentes no llegan a ver porque no les hablan a ellos, simplemente los adultos de cierto público. Y me apetecía llegar a ese terreno de nadie, si es que existe. Me conmueve mucho pensar en chicos que puedan estar perdidos por allí como yo lo estaba. Y no sólo dirigirse a un sector o targetde público concreto sino que cualquier espectador, de cualquier edad, pueda recordar ese una noción que podríamos tachar, con mucho optimismo, de ingenuidad..

¿’Verbo’ tiene algo de docencia o didactismo?

La docencia es muy importante, al igual que el aprendizaje, pero con mucho cuidado para que no parezca que como director estoy intentando dar alguna lección o algún mensaje. Me movía en ese filo, no tratar de aleccionar pero si mostrando, desde el respeto, algo que me parecía importante.

¿Cuidó mucho las imágenes, con ese predominio del azul; y muchos referentes a la cultura actual urbana: hip hop, videojuegos, animes, grafitis…?

Se trataba de crear un universo en esta fábula para intentar ayudar al personaje; la fantasía donde tiene lugar el viaje iniciático de crecimiento. ¿Cómo transmitir esa sabiduría que le van a transmitir esos personajes de una forma que sea cinematográfica? Y me vino a la mente el verso como comunicación. El hip hop, por ejemplo, es ya una experiencia universal con muchos chavales expresándose a viva voz con ello. El anime, al estar usando también el grafiti como vía de comunicación y al querer animarlo, directamente me transportaba allí. A mí me gusta mucho el cine de Miyazaki, especialmente El viaje de Chihiro, porque tiene esa capacidad de crear imágenes muy poéticas, muy líricas, cargadas de significado que a veces no entiendes del todo pero que te están llevando a un lugar muy profundo. En esto sentido, era como si todo encajara para hacer la película.

¿Es una ópera prima arriesgada?

Siempre tuve la sensación de que estaba haciendo un triple salto mortal, y además sin red. Hablar de todas estas cosas era complicado. Pero hacer una primera película creo tiene que ser un poco eso, testarte a ti mismo, testar las convenciones e intentar probar lenguajes.

‘Verbo’ es sensible y con un toque poético. ¿Crees que la poesía está de moda actualmente?

No lo está. Hay una canción de Golpes Bajos que se llama Malos tiempos para la lírica, y la película es casi una especie de protesta o de intentar recuperar ese aspecto poético. La definición de “lírico” – también el apodo del personaje que interpreta Miguel Ángel Silvestre- es la de la expresión poética de las emociones, y con el cinismo y la sociedad muy práctica que vivimos esto se ha perdido mucho. Cuando funciona puede ser muy conmovedor o muy bonito, también puede ser muy hortera o manido. Es un código muy difícil y arriesgado, pero cuando te sales de los márgenes de seguridad es cuando puede surgir los extraordinario: o te la pegas o te puede salir algo muy especial.

¿Cómo fue contar con el rapero Nach?

Es un ejemplo de lo anterior. Su trabajo está al margen del radar oficial de la cultura, sin embargo en Internet su trabajo está descargado por millones. Su trabajo es conocido y no sólo por hiphoperos.

¿Cuales serían los principales referentes que tuvo en mente para la película?

Pues para mí el más importante es El mago de Oz, que es muy antigua; sobre la infancia y la iniciación, también tienes a alguien que está en conflicto con el mundo y que realiza un viaje acompañada de 4 personajes que la van guiando. Luego estaría Alicia en el país de las maravillas. Y en cuanto al rodaje en el submundo, iluminarlo debía ser imposible, y debí inventar una luz que los iluminara a ellos mismos, y entonces me di cuenta que era como un homenaje, aunque no tenga nada que ver, a La guerra de las galaxias. Es también una película de aventuras y es algo muy de los 80. Y Matrix, no es que sea un referente para Verbo, pero pusieron temas muy filosóficos y complicados, demostrando que era posible entretener y a la vez conocer.

¿Miguel Ángel Silvestre, Najwa Nimri y Alba García, fueron sus primeras opciones?

En general sí. Todas las opciones de casting fueron primeras opciones que me surgieron a nivel intuitivo desde el principio. Naturalmente, Alba García apareció a lo largo de un casting que hicimos por el extrarradio de Madrid y era la decisión más importante porque todo recae sobre ella.

¿Entonces, satisfecho de trabajar con ellos?

Con Najwa me apetecía muchísimo trabajar, creo que tiene muchísima fuerza y me apetecía trabajar con ella de forma naturalista, como madre. Y con Miguel Ángel era algo que me apetecía desde hace mucho tiempo porque somos amigos desde hace mucho, estudiamos teatro juntos y creí que “Liriko” tenía algo de muy heróico, como la presencia de Miguel Ángel, pero también es muy humanista, como él mismo, que tiene un gran corazón. Pero aparte de esto, claro, antes hicimos una prueba para comprobar que encajaba en el personaje, recitando en verso y entrando en ese código. Y Alba fue una apuesta totalmente personal y para mí ha sido, con creces, un acierto.

 

 

Entrevista publicada en: 20MINUTOS

 

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