“Un método peligroso” para que Mortensen se meta en la piel de Freud

25 11 2011

 

 

Después de rodar “Una historia de violencia” y de interpretar a un mafioso ruso en “Promesas del este“, dos películas que ayudaron a olvidar al actor en el papel de Aragorn en la trilogía de “El señor de los anillos“, Viggo Mortensen repite con David Cronenberg en el que considera su “mayor desafío” hasta la fecha: interpretar a Sigmund Freud.

Basada en la obra “The talking cure“, y a su vez inspirada en la obra de no ficción de John Kerr “A Most Dangerous Method“, este filme se sumerge en la sensualidad, la ambición y el engaño que rodean a la turbulenta relación entre el joven psiquiatra Carl Gustav Jung, su mentor Sigmund Freud y Sabina Spielrein.

Esta historia, que se desarrolla en los años anteriores a la Primera Guerra Mundial, narra el idilio que surge entre Jung y su paciente, Spielrein, quien terminará estudiando Medicina y convirtiéndose en una reputada psicoanalista. Su relación, más allá de su vínculo profesional, explorará una sexualidad oscura e intensa, así como los deseos más profundos de los dos protagonistas.

Para elaborar el personaje, Mortensen tuvo acceso a la correspondencia entre Jung y Freud, donde descubrió que el famoso psicoanalista era una persona “con un apetito tremendo por la vida“. “Era un conversador ingenioso, amable e inteligente cuya estrategia era incluir a los demás. Tenía orgullo pero compartía sus conocimientos”, señala.

El actor admite que hace 20 años acudió a un psicoanalista, una experiencia que describe como “útil“. “Después de profundizar en Freud y Jung, sigo pensando que es muy valioso la idea de confesar sin ser juzgado ni criticado por un profesional“.

Aunque Freud “no cuenta chistes abiertamente” en este filme, se aprecia el sentido de humor del psicoanalista. “Le gustaba la sátira, jugar con las palabras en un periodo de mucha censura y recurrir a la ironía a la hora de responder y de formular preguntas, y eso se muestra en esta película“, indica.

Por ello, precisa que las diferencias entre Jung y Freud no se encuentran en el apartado más académico, sino en su experiencia. El primero es más “reprimido” en la manera en que hablar “del cuerpo o del sexo“, mientras que Freud apuesta por hablar las cosas “como son“.

Lo importante en su profesión como actor es “contar buenos cuentos con los que aprender“. “Le habré dado muchos quebraderos de cabeza a mi agente por venir a hacer una obra de teatro a Madrid o rodar una película pequeña en Argentina, pero es algo que me interesa“, afirma Mortensen.

Aunque matiza que no tiene “nada en contra” de las películas de gran presupuesto, admite que se premian títulos “mediocres” que son “calentados con la promoción“. “El arte de promocionar“, añade. En el caso de Cronenberg, señala que posee esa suerte de conseguir que la gente lo aprecie tiempo después. “La gente tarda en darse cuenta de lo bueno que es su trabajo porque hay mucha sutileza en él“, concluye.

 

 

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