La película inédita de Buñuel

26 12 2011

 

 

 

Hallazgo. Era difícil hoy día encontrar material inédito de Luis Buñuel, pero la realidad a veces contradice lo previsible. Un film casero rodado en 1941 en EE UU muestra al cineasta y a Juan Negrín Jr., hijo del estadista republicano, en escenas cotidianas y de gran complicidad durante el exilio. Una visión que acaba con la imagen siempre transgresora e irreverente del aragonés maldito.

Juan Negrín Fidelmann o Juan Negrín Jr., llamado así como hijo del presidente de la II República, quería operar al cineasta Luis Buñuel de su sordera, e incluso él y Rosita Díaz Gimeno, la actriz, su esposa, habían hablado de montar con el aragonés un bar en NY. Ellos apadrinarán a Rafael Buñuel. Todos eran exiliados españoles, reds para el FBI, y se ayudaban unos a otros. El director de “La Edad de Oro” se buscaba la vida y Negrín hijo, que había sido capitán de los Carabineros, convalidaba su estudios de Medicina en la Gran Manzana. Es el trasunto de una película casera, rodada por Buñuel, cámara en mano, en 1941, y que el documentalista Javier Herrera ha descubierto entre los legajos de la Filmoteca Española.

El tomavistas se entretiene en el dúo Buñuel y Negrín Jr. en la segunda parte de la cinta, mientras juegan a las damas. La primera está consagrada a Rafael, su hijo recién nacido, atendido por Jeanne, su esposa, en el apartamento de la Calle 83. Buñuel enfoca el objetivo y desvela que tras su coraza de español indómito hay un padre entusiasmado. La segunda parte, dedicada a su otro hijo, Juan Luis, transcurre en una casa de campo, que podría ser en Connecticut. Allí sitúa Fernando G. Martín la residencia del escultor Calder (El ermitaño errante. Buñuel en los Estados Unidos), amigo del cineasta desde los años de París (Exposición Universal, 1937) y que le presta la residencia para pasar temporadas con los Negrín y con los Sert (el arquitecto Josep Lluís Sert).

En la película, que dura ocho minutos entre las dos partes, hay paseos en barca, carreras a través del campo, tenis, juegos alrededor de un lago, mujeres modernas, en pantalones, todo en un atmósfera apacible y aparentemente alejada de las circunstancias dramáticas del exilio. Imágenes de una modernidad que choca con la España de los años cuarenta. Pero el blanco y negro de esta película tiene un motivo para el trastorno: se trata de la actriz Rosita Díaz Gimeno, de una belleza extrema, intérprete en Hollywood (“Angelina o el honor del brigadier“, “Vida bohemia” y “Rosa de Francia“). La sonrisa de la República, como la bautizó Roman Gubern, recibió en 1939 la censura. El golpe de Franco la coge en pleno rodaje de “El genio alegre“, y dada su relación con los Negrín es encarcelada para ser fusilada y luego liberada.

Por Levante EMV

 

Anuncios

Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: