De la Iglesia: “‘La chispa de la vida’ es berlanguiana, pero este adjetivo me queda grande”

13 01 2012
 
 
 
 
A Álex de la Iglesia lo que más le gusta del cine no son los premios, ni los festivales, ni la recaudación en taquilla. Él disfruta en gerundio: rodando. Pero no puede evitar la promoción, una tarea a la que se dedica con profesionalidad y sentido del humor. De la Iglesia presentó ya la semana pasada, su última película, “La chispa de la vida” en Valencia. Acudió con su equipo, entre ellos, el productor valenciano Ximo Pérez y dos actores de la Comunitat, Oskar Santos y Ferran Gadea. 
 
-Estrena la película el 13 de enero. ¿Le asusta la taquilla?
 
-No, me asusta todo menos eso. Me asusta la vida, el poder rodar, el sobrevivir a un año terrible… espero que la película guste.
 
-¿Y si, por alguna de aquellas, fracasara entre los espectadores?
 
-Yo no soy el productor de ‘La chispa de la vida’ y no estoy tan implicado en la taquilla. Como director y tras 25 años no pienso en la taquilla, sino que pienso en qué me importa a mí como espectador y como director. Yo creo que al público le sirvo una historia atractiva, que tiene ritmo y fuerza y cuenta cosas cercanas que no cuentan los americanos. Si intentamos hacer ‘Sherlock Holmes’, vamos a tener problemas.
 
-¿No envidia a Santiago Segura y su ‘Torrente’?
 
-Sí, claro que lo envidio. Él ha sabido contar algo que no ha contado nadie y eso lo agradece el público. Las películas de Santiago son únicas con esa mala baba y su humor, del que nos avergonzamos pero nos reímos mucho. No deberíamos avergonzarnos, porque como directores debemos avanzar en una dirección: el público. Segura con su valentía ha dado con sus espectadores.
 
-No entraremos en la supuesta crisis del cine español, pero ‘La chispa de la vida’ si aborda, con humor negro, la situación crítica de Roberto, un publicista en paro que, al principio del filme, envía a todos al infierno. ¿A quién mandaría a la hoguera?
 
-A muchos, pero no voy a decir nombres. Todos tenemos ganas de mostrar nuestra rabia y buscar culpables, pero ahora es momento de buscar amigos y espectadores.
 
-Al protagonista, ni sus amigos, le dan trabajo. ¿Usted también tiene problemas para encontrar préstamos para sus películas?
 
-Más que nunca, porque cada vez es más difícil.
 
-En la película denuncia ferozmente el circo mediático, sobre todo el televisivo, y el político.
 
-Ese mundo nos rodea a todos, como si fuera una prisión, pero la cinta quiere demostrar que siempre hay una salida al caos y una posibilidad de salir adelante de la crisis. En este contexto, si se pierde la dignidad se pierde todo. No todo en la vida es dinero. No todo tiene un precio, hay límites, hay esperanza. La clave está en esa ilusión absurda de creer que las cosas pueden salir bien.
 
-¿Todas las personas son mezquinas hasta que demuestren lo contrario?
 
-Siempre hay un rayo de esperanza. Existe gente que daría la vida por ti sin conocerte, si no este país o la sociedad en general no se sostendría. La única razón por la que esto se mantiene es por que debajo de los buitres, hay personas excelentes.
 
-Algunas críticas ‘visten’ a la chispa de la vida’ con la etiqueta de berlanguiana. ¿Está de acuerdo?
 
-Sí, es una película berlanguiana pero este adjetivo me queda muy grande. Yo bebo de las fuentes de Berlanga, Azcona y Marco Ferreri.
 
-Berlanga fue uno de los impulsores de la Ciudad de la Luz, un proyecto con numerosas deudas y que la Generalitat prevé vender las instalaciones. ¿Qué ha fallado con los estudios alicantinos?
 
-Quizá ha habido un problema de gestión porque se necesitan grandes profesionales para sacar un proyecto de esas características. Se necesita la cooperación y la complicidad de la industria del cine, centralizada en Madrid, para que se asiente en Alicante. Debe ser más barato rodar en la Ciudad de la Luz que en Barcelona o en Madrid. Además, falta más y mejor comunicación de los estudios, porque son muy pocos los que saben que en la Ciudad de la Luz se rueda de maravilla.
 
-En su relevo al frente de la Academia de Cine, ¿dio algún consejo a Enrique González Macho?
 
-Sabe mucho más que yo de la industria y conoce perfectamente el negocio. Su forma de ver las cosas difiere de la mía, pero eso es bueno. A mí me da miedo la gente que impone eso de ‘estás conmigo o contra mí’. Vivimos en un bipartidismo mental que yo rechazo.
 
-Esa bipolaridad también afecta a ley Sinde. Hay un enfrentamiento: creadores e internautas.
 
-Hay gente que se beneficia de ese conflicto. Los creadores de contenido y el público nunca han estado enfrentados. La ley ya está aprobado y yo sigo pensando lo mismo: se necesita una normativa, pero no ésa. Habría que empezar desde cero, considerando a todos los sectores implicados y es factible.
 
-Si el ministro de Cultura le ofreciera una dirección general…
 
-Sería aberrante. Sería como pedirle a un cristiano que alimente a los leones que le van a comer.
 
Entrevista realizada por: Las Provincias
 
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