“War Horse”, caballo ganador y emociones a galope

12 02 2012

 

 

Spielberg galopa hacia los Oscar con media docena de nominaciones gracias a “War Horse“, entre ellas, la de mejor película. El cineasta cuaja un trabajo impecable y homenajea al cine de los grandes

 

La adaptación de “War Horse (Caballo de batalla)”, escrito en 1982 por el inglés Michael Morpurgo, se estrenó en el Teatro Nacional de Londres en 2007 y desde entonces se ha convertido en uno de los grandes éxitos del West End, pero Morpurgo jamás imaginó que el mismísimo Spielberg se enamoraría perdidamente de la historia.

Kathleen Kennedy (la productora) vio la obra y me llamó. Cuando fui al teatro, desde el primer instante supe que tenía delante una gran película. Yo no escojo mis trabajos, ellos me eligen a mí“, comentó el realizador durante la presentación de la cinta en la capital británica.

Se trata de una historia de lealtad, esperanza y tenacidad, ambientada en el entorno de la Inglaterra rural y de Europa en tiempos de la Primera Guerra Mundial, en la que murieron ocho millones de animales hasta que al final de la contienda los sustituyó el tanque. La historia arranca con el relato de la extraordinaria amistad entre un caballo llamado Joey y un muchacho, Albert, encargado de domesticarlo y entrenarlo. Cuando ambos son apartados por la fuerza, la película narra el viaje del animal a través de la contienda y las vidas de todos los que se cruzan en su camino: desde la caballería británica hasta un granjero francés y su nieta.

A pesar del título, se trata de una historia de amor con el caballo como una metáfora del sentido común“, señala el director, que explicó que había rodado el filme para su hija, una jinete entusiasta. “Yo no monto, pero conozco bien el mundo de las cuadras“, agregó. Los exteriores se rodaron en el condado de Devon (Inglaterra), principalmente en las planicies de Dartmoor, en el pueblo de Castle Combe y Stratfield Saye, hogar del Duque de Wellington. Spielberg dijo que se había inspirado en parte en el drama del galés John Ford “¡Qué verde era mi valle!”, triunfadora en los Óscar de 1941, y había tratado de utilizar el campo británico como un personaje más. “Tuvimos que estirar el presupuesto,  pero cada penique valió la pena –dijo–, sólo había visto en Nueva Zelanda unas puestas de sol tan increíbles. Todas las que mostramos son reales, no se ha tratado la imagen”, asegura.

A pesar de que las escenas de batalla de sus anteriores trabajos  –”Salvar al soldado Ryan” o la serie “Hermanos de sangre“– han sido descritas como las más “brutalmente realistas de la historia del cine“, en esta ocasión las imágenes propiamente de guerra únicamente ocupan de doce a quince minutos y apenas hay sangre. En parte, porque se ha querido hacer una película familiar –”los niños aprenden ya la mayoría de las cosas por los medios de comunicación y hay que darles algunas nociones históricas“, comenta– pero también porque los campos de batalla sembrados de cuerpos de animales eran ya bastante elocuentes. En este sentido, Spielberg recalcó que un representante de la Sociedad Protectora de Animales estuvo todo tiempo en el set de rodaje para evitar cualquier tipo de estrés a los equinos.

Además, en la escena más conmovedora, donde representantes de ambos lados de la trinchera se unen para liberar a Joey de un puñado de alambres, el supervisor de efectos especiales Neil Corbould construyó un caballo animatrónico de tamaño real. Se necesitaron hasta catorce animales diferentes para suplantar a Joey. 

 

 

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