“Mi semana con Marilyn”, la inseguridad de la diva

25 02 2012

 

 

En el verano de 1956, un británico veinteañero inexperto llamado Colin Clark consiguió el empleo de su vida. Durante seis meses iba a poder estar en el rodaje de “El príncipe y la corista” como asistente personal de Laurence Olivier, director y protagonista de la película, además de ser una especie de ‘canguro’ de la verdadera estrella de la cinta: Marilyn Monroe. Durante el tiempo que duró aquella accidentada filmación, Clark llevó un diario que muchos años después, en 1995, convirtió en un libro, «The prince, the showgirl and me» (“El príncipe, la corista y yo”).

La obra aportaba nuevas luces sobre aquellos días, con una Marilyn recién casada con el dramaturgo Arthur Miller y devota seguidora de las directrices interpretativas del Actor’s Studio, algo que provocó numerosos choques con Olivier. En ese día a día faltaba una semana, la que iba del 8 al 17 septiembre, cuando Marilyn –según el testimonio de Clark– había estado enferma y depresiva.

En 2000, cinco años después y dos antes de su muerte, Colin Clark había recuperado milagrosamente la memoria y se autocorregía, publicando “My week with Marilyn” (“Mi semana con Marilyn”). En ese pequeño libro reconstruía de memoria un pasaje de su vida en el que no había escrito diario. “Los recuerdos todavía permanecen frescos“, admitía Clark. La enfermedad y la depresión de Marilyn ahora pasaba a ser una inocente historia de amor. A diferencia del libro anterior, al británico parecía invadirlo un afán de protagonismo y se dejó llevar por una historia que tiene más elementos de ficción que de realidad. Clark, como el resto de mortales, se prendó de Marilyn Monroe, pero en su libro afirma que ella también con él, algo que sigue a pie juntillas la película que se estrena en nuestro país. La cinta no cuestiona en ningún momento la veracidad de Clark, pero eso no quiere decir que la historia convenza a sus protagonistas. Michelle Williams, la encarga de ponerse en la piel de Marilyn, admitió tras el estreno que no se acababa de creer la historia inventada por Clark oculta misteriosamente durante tanto tiempo.

El príncipe y la corista” fue la segunda y última película de la Marilyn Monroe Productions, la compañía con la que la actriz quería buscar trabajos serios para su carrera. Su socio en ese tiempo fue el fotógrafo Milton Greene, cuya imágenes, por ejemplo, ilustran las memorias de Marilyn, “My story”, recientemente editadas en nuestro país. Su hijo Joshua define la película basada en Clark como “una fantasía“. Igualmente, la hermana de Arthur Miller ha admitidorecientemente que nunca había escuchado nada de una historia de amor entre Marilyn Monroe y un veinteañero pocos días después de celebrarse la boda de los dos astros de la cultura estadounidense. Hay un último testimonio: tras la muerte de Colin Clark, su hermano Alan aseguró que los diarios eran “falsos“.

La película se hace eco de la difícil relación de Oliver con Marilyn. El gran actor la acabó despreciando, llegando a decir que “nunca me alegré tanto de acabar una película“. Lo que Oliver no sabía es que Marilyn estaba embarazada esos días. El miedo a perder el niño –como así pasó– le hizo ocultar el suceso al equipo de la película y estar más nerviosa que nunca ante las cámaras de “El príncipe y la corista“.

 

 

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