Llega “Miel de naranjas”, la nueva película de Imanol Uribe

31 05 2012

 

 

A Imanol Uribe le atraen los personajes que intentan pasar “de puntillas” por la vida pero a los que las circunstancias obligan a tomar partido. Es lo que le ocurre al protagonista de “Miel de naranjas“, un título para un relato “agridulce” sobre la clandestinidad de la lucha antifranquista.
El realizador vasco, que ganó el premio al mejor director en el pasado Festival de Málaga con este trabajo, el primero desde “La carta esférica” (2007), presenta ahora “Miel de naranjas” una cinta que llega mañana a las salas cinematográficas de nuestro país.
En diferentes ruedas de prensa, junto al actor Iban Garate, el director ha hablado de la película como de “un encargo en el mejor sentido de la palabra” y ha recordado que partió de un guión de Remedios Crespo, que lo escribió siguiendo unos breves escritos de su padre sobre su experiencia en la mili como secretario de un juez castrense en 1950, cuando dictar sentencias de muerte era casi una rutina.
Garate es en la ficción ese secretario, Enrique, novio de Carmen (Blanca Suárez), que es a su vez sobrina del juez (Karra Elejalde), tres personajes sobre los que gira gran parte de una trama que se convierte en coral y que cuenta en el reparto con Eduard Fernández, Bárbara Lennie, José Manuel Poga, Nora Navas y Carlos Santos.
No todo es lo que parece en este filme, que tiene mucho de la tensión de un thriller y que su autor cree que es más bien “un cajón de sastre“, porque además hay aventura y romance sin ser estrictamente una historia de amor.
Y hay también ciertas variaciones sobre el guión original, especialmente en el personaje de Carmen, al que Uribe terminó “dando la vuelta” y convirtiendo el papel de Blanca Suárez en lo que inicialmente no era.
El mundo de los militares y el matiz de una clandestinidad de tipo urbano fueron otros alicientes para el director vasco, quien considera que el cine español ha mostrado más el entramado rural de la lucha antifranquista.
Uribe también ha querido cambiar los escenarios habituales al escapar de la atmósfera “oscura” de los filmes de postguerra para mostrar “cierta luminosidad”.
Ese cine es miserable y cutre porque seguramente la realidad lo era, pero he querido aprovechar que la película se sitúa en Andalucía y, en la luz de Cádiz, en contraste con esa filmografía gris y oscura“, ha explicado, tras recordar que, salvo un par de secuencias rodadas en Puerto de Santa María, los exteriores son en Jerez de la Frontera.
Miel de naranjas” es la primera película digital de Uribe, que pensó que el salto desde el celuloide iba a ser “terrible” y ahora “está encantado” de la experiencia. De hecho, le ha reportado la ventaja de un rodaje de ocho semanas que había planeado en nueve.
Ves el resultado del rodaje ‘in situ’, ves hasta la última mosca. Eso te da una seguridad absoluta y haces pocas tomas de cada plano“, ha afirmado.
El realizador de “Días contados” prosigue con el proyecto “Caminos de libertad“, la película sobre Facundo Cabral, que tras su asesinato el pasado año en Guatemala “en vez de suspenderse ha crecido“, y que contará con producción de Argentina, Colombia, México y España. Ya se está buscando, ha anunciado el cineasta, “un protagonista internacional” para el filme.
También, el realizador le está “dando vueltas en la cabeza” a recrear en una película el rodaje de “La fuga de Segovia“, que dirigió en 1981.
Recordamos el rodaje como algo mítico. Ese año pasaron muchas cosas, como el 23-F o el asesinato de Ryan (el ingeniero de la central de Lemoniz, Vizcaya, secuestrado por ETA), y cuenta muy bien lo que fue la Transición. Voy a empezar a trabajar en esa historia con tranquilidad“.

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“Los Juegos del Hambre”, una fábula futurista

21 04 2012

 

 

Llega “Los Juegos del Hambre”, la adaptación del primer volumen de la exitosa saga literaria de Suzane Collins. Un producto efectivo y efectista hecho por y para el consumo de un público juvenilque abraza hasta convertir en referentes a los protagonistas de estas franquicias que saltan del papel a la pantalla.

La fábula futurista con la que Colins reventó las listas de ventas y que ahora llena los cines de medio planeta nos lleva hasta un mundo gobernado por el Capitolio, una élite que controla todo y a todos y que cada 365 días funde el espíritu del Circo Romano de antaño y del Gran Hermano actual en “Los juegos del hambre”.

Un bárbaro -pero a la vez estéticamente muy cuidado- espectáculo cuya misión no solo es entretener y apasionar a la masa, sino también recordarle que nunca más debe revelarse contra el poder establecido como hizo, sin éxito, hace ya casi ocho décadas.

Una lucha a muerte televisada en directo para millones de personas que se nutre de los tributos que cada uno de los doce distritos de Panem -lo que antaño fue Estados Unidos- están obligados a entregar al Capitolio. Veinticuatro jóvenes, un chico y una chica por distrito, se enfrentan ante las cámaras que les graban día y noche hasta que solo quede uno vivo.

Nuestra protagonista es uno de esos tributos: Katniss Everdeen, una joven que concurre a los juegos como voluntaria para evitar que compita su hermana menor. Una heroína seca, pragmática y nada ñoña a la que da vida Jennifer Lawrence.

Lawrence es una joven que ya destacó en “Lejos de la tierra quemada”, cautivó en “Winters Bone”, enamoró en “Like Crazy” y captó casi toda la atención en “X-Men Primera generación” (con permiso del enorme Magneto de Michael Fassbender).

Ella encarna de forma más que correcta a un personaje que será capaz de desafiar al poder establecido en un tenso tira y afloja con quienes controlan a su antojo las reglas de los juegos.

Hay drama familiar, hay amor (incipiente y fingido), hay tensión y mucha violencia. Ingredientes suficientes para que las casi dos horas y media de película pasen sin mucho tedio, aunque tampoco sin excesiva emoción teniendo en cuenta que estamos hablando una cacería humana protagonizada por niños y adolescentes.

Por la naturaleza del fenómeno y la histeria desatada, las comparaciones con la saga “Crepúsculo” son tan inevitables como evidente es la derrota de los enamoradizos vampiros y licántropos neumáticos creados por Stephenie Meyer.

Cierto es que la de Gary Ross no es ni mucho menos la mejor película que se podía haber filmado con esos mimbres -historia, presupuesto y reparto-. Un poco más de tino y personalidad en las escenas de acción y cierta profundidad en algunos de los personajes no hubiera estado de más. Y es evidente que si nos ha pillado ya algo mayores y no estamos “en el rollo” se puede quedar bastante coja en algunos de sus tramos.

Pero no menos cierto es que, aunque irregular, según los críticos, “Los Juegos del Hambre” supone un digno producto de entretenimiento que incluso puede llegar a esbozar alguna idea que deje cierto poso susceptible de reflexión en el (se presume que juvenil) respetable. Únicamente con que el uno por ciento de sus millones de espectadores se acerque a obras como “1984″ o “Un mundo feliz” ya habrá hecho más por el futuro de nuestros congéneres que Pattinson, Stewart y cía.





“Contraband”, nada nuevo bajo el fuego de artificio

17 03 2012

 

Mentir, robar, extorsionar, matar… si se hace por la familia todo tiene sentido. Muy propio el estreno en el fin de semana del Puente de San José de “Contraband”, donde el personaje de Mark Wahlberg sufre -y también perpetra contra su voluntad- tantas perrerías que ni siquiera estar casado con Kate Beckinsale compensa el esfuerzo del entregado padre.

El islandés Baltasar Kormákur prueba suerte por segunda vez en Hollywood tras la casi inédita “Inhale”, protagonizada por Diane Kruger, Rosanna Arquette, Sam Shepard y Jordi Mollà, reversioniando a su compatriota Óskar Jónasson. Y es que “Contrabad” es el remake de “Reykjavík-Rotterdam”, aclamada cinta del año 2008 sobre un ex contrabandista que abandona su vida honrada para regresar a sus viejos negocios. Una película de la que, curiosamente, Kormákur fue el protagonista y productor.

En este caso el delincuente reconvertido en ejemplar padre de familia es Chris Farraday (Wahlberg), un extraficante que se gana la vida con una empresa de alarmas y que verá como el cafre de su cuñado, un niñato aspirante a capo al que da vida Caleb Landry Jones, le obliga a volver a las andadas.

Como antaño, Chris se embarca rumbo a Panamá para traer millones de dólares en billetes falsos y evitar así que su querida esposa Kate (Beckinsale, esta vez de rubia y sin licántropos que cazar) y sus dos hijos, paguen los platos que rompió el hermano de ésta.

A partir de ahí… peleas, atracos, tiroteos, persecuciones por tierra, mar y aire, explosiones y mucho, mucho caos en una cascada de acción que busca secuencia a secuencia el más difícil todavía.

Kormákur rueda con solvencia y sin riesgos una carrera Nueva Orleans-Panamá ida y vuelta para alumbrar un producto de género puro y duro. Una cinta tan entretenida como olvidable que sacrifica la coherencia narrativa y los matices de la trama y los personajes en favor de una sucesión de climax visuales y subidones de testosterona y que en ocasiones se torna excesivamente aturullada.

Y en este rosario de clichés, el hecho de que el director haya nacido en Reikiavik y no en Los Angeles no se nota en exceso. Ni para bien ni para mal. “Contraband” es lo que es y Kormákur se limita a gestionar la historia y el material humano -donde destaca el trabajo de dos secundarios: Giovanni Ribisi y Diego Luna- con pulcra eficacia.

Nada nuevo bajo el sol, por tanto, en “Contraband”. Aunque tampoco está de más sentarnos un par de horitas a broncearnos sin más pretensiones que pasar el rato con estos fuegos de artificio.