27 11 2011

 

 

 

El cine español, el bueno de verdad, es cine de rarezas y empresas singulares. Cine arriesgado, que pone a sus creadores al borde del precipicio, y, sin embargo, se atreve con descaro y chulería, a salir adelante. A tomar forma y proyectarse cuando le dejan, demostrando que en nuestro país, sí señor, también se pueden hacer grandes películas. Es, claro, cine de francotiradores y nombres propios. De títulos míticos, que dejan tras de sí una estela de leyenda. Y pocos tan legendarios como “La Torre de los Siete Jorobados” (1944), de Edgar Neville.

Que a mediados de los cuarenta alguien se empeñara, en plena grisura de posguerra, en sacar adelante una película de aventuras y misterio, entreverada de humor castizo, en un panorama envenenado por altisonantes superproducciones patrióticas como las que realizaba la productora Cifesa, melodramas de moral añeja y adaptaciones literarias más añejas todavía -Pereda, Lugín, Palacio Valdés…-, ya es en sí tremenda hazaña, pero que, además, lo consiguiera, pese a desmanes y desbarajustes de la censura, llevándolo a cabo con sorprendente elegancia y gracia, es prácticamente un milagro. Milagro que no venía del cielo, sino de una novela igualmente atípica, publicada en 1920, y escrita por el insigne Emilio Carrère, aunque intervenida en la sombra, por encargo del editor. Carrère, poeta modernista, cronista del Madrid de la media tostada, quiso también ser autor de aventuras y misterio, empleando sus conocimientos esotéricos, su afición a Poe, Leroux, Doyle, Benoit y los demás, para inventar un peculiar fantástico, de humor negro y chocarrero. “La Torre de los Siete Jorobados”, novela, es también una singular aportación, marcada por su atrevimiento y éxito, preludio superior de nuestros tiempos de zafones y revertes.

Con tal precedente, no es raro que “La Torre de los Siete Jorobados”, película, se perfile como criatura mutante por excelencia de nuestra cinematografía llegada prematuramente. Al frente de tan absurdo proyecto no podía estar otro que Edgar Neville, curtido en tierras hollywoodienses -junto a los mejores de una generación perdida-, quien sentía particular simpatía por los géneros populares -inventando el policial castizo: “El crimen de la Calle Bordadores” (1946)-. Junto a él, el guionista José Santugini, el decorador Pierre Schild, el músico Ruiz de Azagra, y los demás, crearon un filme sin precedentes, que no tendría continuidad hasta dos décadas más tarde, cuando el cine de terror se afianzara en España… Renegando a menudo, como hoy, de sus señas de identidad. A la inversa de lo que proponía Neville. Fugazmente entrevista en madrugadas televisivas o efímeras sesiones de Filmoteca, “La Torre de los Siete Jorobados” resucita ahora en DVD. Tres años ha llevado a Versus conseguir los derechos de la película y restaurar digitalmente la copia de la Filmoteca Española, ofreciéndola con contenidos adicionales y un libreto que documenta la poliédrica y problemática historia de una película imposible, que sin embargo fue. Un filme que hace pensar en el expresionismo alemán y sus caligaris, en la Universal y sus dráculas… Teñido todo de sano humor castizo e impagable evocación del Madrid antiguo y misterioso.

El buen cine español, pues, es cine de francotiradores, como Neville. De obras que parecen surgir de la nada, aunque están profundamente enraizadas en nuestra cultura y carácter, siguiendo corrientes ocultas, subterráneas, como esa vieja ciudad judía bajo el Madrid de los Austrias. Recuperar “La Torre de los Siete Jorobados”, torre prodigiosa, es redescubrir el buen cine español. Quizá más soñado que real, pero que también fue, este cine es y será siempre posible.

 

“Fantasmas elegantemente sugeridos, puesta en escena terrorífica, juegos con la comedia y el cine fantástico”

Madrid, finales del siglo XIX. Un muchacho modesto, Basilio Beltrán, es elegido por un arqueólogo de gran celebridad, Roberto de Mantua, para que investigue su propia muerte, al tiempo también tendrá que defender a la hija del científico, Inés, de un peligro inminente que le acecha. Esta misión lleva a Basilio a descubrir una torre subterránea que fue en otros tiempos sinagoga construida bajo la Plaza de la Paja para esconder el oro de los miembros de su comunidad. Lo curioso es que ahora otro tipo de riqueza se oculta en el lugar: los billetes falsos fabricados por unos jorobados que actúan bajo las órdenes del doctor Sabatino.

 

Características de la edición


· Edición 2 Discos, DVD 9 + DVD 5.
· Formato de imagen: 4/3 1.37:1
· Audio: Castellano (Mono)
· Subtítulos: Castellano y Francés, castellano y francés para sordos.
· Duración: 80 min. + 80 min. + 75 min. de extras
· Año: 1944
· PVP: 34,95€

· Contenido adicional:

DVD1- Película:

• Telecine en HD del dup-negativo combinado en 35mm obtenido por Filmoteca Española, como elemento de preservación, en 1982.
• Versión restaurada digitalmente a partir del nuevo telecine (2011).

DVD2- Contenidos adicionales:

• “Edgar Neville: emparedado entre comillas” (2000), documental de Canal Plus dirigido por Carlos Rodríguez, con guión de Santiago Aguilar, sobre la figura de Edgar Neville.
• “El toque Neville”, video-ensayo sobre el director y la película (2011), por Virginia García de Lucas y Javier Sales Heredia.

• Incluye libro de 180 páginas, aproximadamente, con textos de Edgar Neville y Emilio Cárrere, ensayos de Jesús Palacios, Asier Aranzubía Cob, Pedro Porcel Torrens, Santiago Aguilar, Juan Carlos Alquézar y Roberto Cueto, entre otros, así como documentación de Censura, fotos, carteles, artículos y críticas de la época.
• Ilustración exclusiva del frontal, por Víctor “Coyote” Aparicio.

 





15 08 2011

 

Aaron Katz o la lírica indie

 

Se edita una antología con los

Young American Filmmakers

 

 

Cuando el cine indie norteamericano se ha convertido en etiqueta sin imaginación, una nueva revolución (o evolución) ha venido a aliviar la monotonía hollywoodense. Prácticamente con el cambio de siglo y milenio, el surgimiento del movimiento denominado Young American Filmmakers (Jóvenes Cineastas Americanos), y de forma más coloquial mumblecore (etiqueta intraducible que me arriesgaré a traducir como “cine de los murmullos”), devuelve la esperanza en el cine norteamericano, evidenciando el impacto positivo que el paradigma digital ha tenido sobre el medio.

Porque la principal característica de este movimiento es su utilización de los recursos digitales más económicos, contando con presupuestos ridículos, pero extrayendo de ellos el máximo de posibilidades para ofrecer retratos nuevos, frescos y personales de la realidad, recurriendo no sólo a los festivales para su exhibición, sino también y sobre todo, a Internet y el DVD. Evidentemente, las principales figuras del mumblecore -Joe Swanberg, Andrew Bujalski, los hermanos Duplass, Lynn Shelton…-, poseen tanto elementos comunes como voces propias, y de entre ellas, una de las que ha cautivado ya a críticos y seguidores es la de Aaron Katz. Katz, procedente como Gus Van Sant de Portland, escenario de su primer largometraje, “Dance Party USA” (2006), lleva el cine en la sangre, hijo de la generación videoclub. Si Bujalski, hermano mayor del movimiento, tiene claras connotaciones sociales, con sus personajes de clase trabajadora, y Joe Swanberg, que interpreta un papel en el segundo largo de Katz, “Quiet City” (2007), opta por la expresión cruda del sexo en filmes como “Kissing on the Mouth” (2005), Katz, participando en la misma búsqueda de nuevas fórmulas para atrapar la confusa realidad, es el más lírico y elegante de todos. Los viejos maestros europeos.

Aunque los nombres que vienen a la mente ante los filmes de estos Young American Filmmakers son los de Cassavettes, Linklater, Leigh e incluso el Dogma de Trier, en Katz pesa mucho más su pasión por los viejos maestros europeos: “Vi La aventura y Nostalgia cuando estaba en el instituto. Me volvieron loco”. Tanto los adolescentes protagonistas de “Dance Party USA” como la pareja ocasional de “Quiet City” comparten con los personajes del Antonioni de “La noche” o “El eclipse” su incapacidad para comunicarse, al borde del autismo, y su presencia física como vehículos que buscan sentido y significado a su pequeña peripecia existencial, deambulando por paisajes urbanos constituidos en mucho más que simples decorados. Con aire risueño, que evoca al primer Lester, a Tati y hasta al Eustache de “Papá Noel tiene los ojos azules”, los personajes de Katz pasean bajo la luna y el sol, por parques, fiestas y casas vacías, perdidos en América, sellando con un beso o con la separación inevitable un simple y puro fragmento de vida, que la textura digital y el minimalismo sentimental de la música de Keegan DeWitt subrayan de forma sensual.

Katz, cuyos dos primeros largometrajes -tiene ya un tercero con mayor presupuesto: “Cold Weather” (2010)- edita Cameo en su serie Young American Filmmakers, es una voz única tanto dentro del mumblecore como del cine actual, que da réplica poética, con sutil optimismo, a la desesperación y erotismo desgarrado de la generación perdida de los Van Sant, Araki, Clark o Korine. Escapando de los márgenes agotados del cine en el cine, para llevarlo hasta las infinitas pantallas digitales que representan, hoy, el verdadero reencuentro del cine con la vida.

 

 

 

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Título original: Young American Filmmakers Vol.2
Ficha artística: Joe Swanberg; Erin Fisher; Cole Pensinger; Anna Kavan
Guión: Aaron Katz; Erin Fisher
Packs: Dance Party; Quiet City
Género: Drama
Idiomas: Inglés
Idiomas (VO): Inglés
Sonido: Inglés dolby digital 2.0 (estereo)
Subtítulos: Castellano
Extras: Tráilers, Filmografías destacadas
Zona: 2
Formato pantalla: Panorámica 16/9
Formato imagen: 1.78:1
Formato (DVD): DVD9
Duración: 143
 




5 10 2010

 

La nana

como esta el servicio doméstico

 

Una de las comedias dramáticas más arteramente inteligentes que hemos visto en mucho tiempo

 

 

Un camino triunfal por varios festivales, desde su irrupción en el de Sundance, ha convertido a este largometraje chileno, el segundo de su director, Sebastián Silva, en un fenómeno internacional que ahora llega al mercado del DVD.

 

La agria e introvertida Raquel (Catalina Saavedra) lleva 23 años trabajando de nana para una familia de clase alta. Cuando su patrona (Claudia Celedón) contrata a una ayudante, Raquel siente peligrar su lugar en la familia y aleja a la recién llegada con crueles maltratos psicológicos. La historia se repite hasta que llega Lucy…

Esto es lo que nos cuenta esta sorprendente fábula, galardonada en varios festivales, como Rotterdam, Sundance o Huelva, que muestra las virtudes de un cine moderno, espontáneo en muchos de sus aspectos, capaz de sugerir mucho más de lo que realmente muestra y de proponer una complejidad heredada de los grandes maestros.

La nana” es fundamentalmente, el retrato de una mujer que ha dedicado toda su vida al servicio de una familia. Una mujer cuyas frustraciones, obsesiones, posturas dentro del contexto familiar y laboral, y sus respuestas sexuales van emergiendo y evolucionando a lo largo de un relato que es una suma de acontecimientos cotidianos.

Ella es a la vez ama y sierva, una pieza fundamental dentro del engranaje familiar, pero simple observadora, como demuestra cada una de las relaciones con los diferentes personajes.

Como su protagonista, el film es a la vez luminoso y oscuro, ya que así es la realidad, la sociedad y los seres humanos. Estamos ante una excelente obra, una buena propuesta abierta y dirigida a la inteligencia de cualquier espectador atento y dispuesto, eso sí, a observar y reflexionar a cada paso, a cada mirada, a cada gesto de Raquel.

Ya que Sebastián Silva, su director, ahonda en ella, la figura del personaje central del film, porque, el de las nanas es un fenómeno muy común en Latinoamérica, como el mismo ha explicado en alguna que otra entrevista. Son “mujeres con escasos recursos que llegan a la ciudad y se emplean en casas de clase media y alta, y empiezan a vivir con una familia. Cuesta poco encariñarse y sentirse parte de ese núcleo”.

En la película esos vínculos emocionales se convierten en la principal fuente de conflicto entre los personajes. Pero la historia va más allá, y apunta también a los desajustes sociales que se dan en toda relación entre diferentes estatus.

Una de las curiosidades del film es que, en un 85 por ciento, se rodó en la casa de la familia del director. “Donde crecí de los 10 a los 20 años” recuerda Silva. “La habitación de la nana, la del comedor y la de la escalera, la de los padres y los niños…todo estaba exactamente igual”.

 

 

 

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Un muy interesante drama social, con un extraño pero demoledor toque de thriller familiar en la narración

 

 
Características del DVD:
  • Contenido: 1 Disco.
  • Imagen: 1.85:1 16/9 anamórfica.
  • Audio: Dolby Digital 5.1 Español. Dolby Digital 2.0 Español.
Contenido Extra:
  • Ficha artística.
  • Ficha técnica.
  • Filmografías destacadas.
PREMIOS 2009: Nominada al Globo de Oro: Mejor película de habla no inglesa
2009: Festival de Sundance: Ganador Premio del Jurado World Cinema
2009: Colón de Oro del Festival Iberoamericano de Huelva a la mejor película

Enlaces:

Sebastián Silva explora con “La Nana” la falta de emociones

“La Nana” en Blog de Cine Latinoamericano